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martes, 25 de agosto de 2015


“No hay anarquía sin anarquistas, ni revolución capaz de permitirnos vivir en un régimen social no reclamado por nuestra propia evolución. Es ésta, y no las revoluciones, la que realmente nos pasa de una sociedad a otra, porque ella es la que cambia a la misma sociedad, valiéndose a veces de revoluciones. Y es esto, tan verídico y tan claro, tan probado por la historia de toda la humanidad, lo que se olvidó en el pasado siglo, cuando se empezó a creer que son las revoluciones las que transforman la sociedad, convirtiéndola, por ejemplo, de feudal en burguesa, de burguesa a proletaria o socialista. Y en tal creencia se sigue ahora”.

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