jueves, 31 de agosto de 2023
Albert Camus: Desentrañando los Laberintos de la Existencia a Través de la Literatura
viernes, 18 de agosto de 2023
Albert Camus: Navegando las Profundidades de la Existencia a Través de la Literatura
lunes, 26 de junio de 2023
Giacomo Leopardi: El poeta del pesimismo existencial que despierta nuestra sensibilidad
jueves, 11 de mayo de 2023
Peter Wessel
Peter Wessel Zapffe (1899-1990) fue un filósofo, escritor y ecologista noruego que se destacó por su enfoque pesimista y nihilista sobre la vida y la condición humana. En su obra "El último mesías" (1933), Zapffe argumenta que los humanos están atrapados en una conciencia de su propia mortalidad y que la vida carece de sentido y propósito.
En su obra más nihilista, "Sobre el trágico" (1941), Zapffe describe la existencia humana como una tragedia sin sentido, donde el sufrimiento y la muerte son inevitables e incomprensibles. Según Zapffe, la humanidad ha creado una serie de mitos y sistemas de creencias que le permiten sobrellevar su propia existencia, pero estos mitos y sistemas de creencias son falsos e ilusorios, y en última instancia no pueden sostenerse frente a la realidad de la existencia humana.
Desde una perspectiva anarquista, Zapffe sostiene que el ser humano es una criatura naturalmente libre, pero que su libertad ha sido reprimida por la cultura y la sociedad, lo que ha llevado a una alienación y opresión sistemáticas. Para Zapffe, el anarquismo no es solo una teoría política, sino una filosofía de vida que busca liberar al individuo de todas las formas de autoridad y dominación, incluyendo la dominación de la cultura y la moralidad.
En "El último mesías", Zapffe también se enfoca en la relación de la humanidad con la naturaleza, argumentando que la civilización ha causado una grave degradación ambiental y que la explotación del medio ambiente es una forma de opresión que debe ser resistida y transformada. Desde una perspectiva anarquista, Zapffe aboga por una sociedad más equitativa y sostenible, donde los seres humanos puedan vivir en armonía con la naturaleza y en libertad.
En resumen, la obra de Peter Wessel Zapffe representa una crítica nihilista y anarquista a la condición humana, enfocándose en la alienación, la opresión y la degradación ambiental. Sus ideas pueden ser consideradas como radicales y provocadoras, pero también son una invitación a reflexionar sobre la naturaleza de la realidad y las posibilidades de transformación social y política.
nihil2.0
domingo, 22 de marzo de 2020
El vampirismo recordando los viejos tiempos del dark
“El vampiro no da muerte a su presa humana, sino que consume su exceso de energía, el exceso de fuerza vital humana. Esto no daña a los seres vivos (...). En cualquier caso, el vampiro acepta su naturaleza dominante como un depredador majestuoso, como el león o el lobo”. Con numerosas conexiones con la Iglesia de Satán, fundada por Anton LaVey (MÁS ALLÁ, 106), el Templo del Vampiro ha sido, sin embargo, acusado últimamente de haber abandonado la Vía de la Mano Izquierda para aproximarse más a posturas propias de la New Age. Por su parte, Sanguinarium es algo más que una red social vampírica: es una ambiciosa asociación nacida de Internet en 1995 y fundada por el Padre Sebastian –como Clan Dientes de Sable– para agrupar y poner en contacto a los verdaderos seguidores del vampirismo y a todos los empresarios o propietarios de clubes inspirados en las Crónicas vampíricas de Anne Rice y en la escenografía del vampiro gótico. El resultado es una auténtica sociedad secreta vampírica que comparte filosofía y modos de vida, ha creado una sólida jerarquía del mundo de los vampiros, con un código de conducta propio, resumido en el texto conocido como El velo negro, y que organiza todo tipo de eventos internacionales: conciertos, covens, convenciones, etc. Aunque oficialmente disuelta en el año 2002, en realidad Sanguinarium se ha escindido y expandido en numerosas asociaciones ligadas entre sí, entre ellas la Ordo Strigoii Vii, reconocida como religión en Holanda y relacionada también con la Iglesia de Satán. En el extremo opuesto la una de la otra están la Orden del Vampiro, perteneciente a la Orden del Templo de Set de Michael Aquino, que se reafirma en la Vía de la Mano Izquierda avisando de que se trata de una organización “única y separada de las varias comunidades de vampiros on line que siguen la Vía de la Mano Derecha, grupos y ‘casas’ que se han extendido en los últimos años (...) y que promueven una versión débil y sin poder del arquetipo del vampiro, entre una miríada de ridículas ideas New Age”, y la Casa de Kheperu, asociación que toma su nombre del antiguo término egipcio para aludir a la “transformación” y que enseña a sus adeptos cómo captar la energía vital e interactuar con ella en su propio beneficio pero sin hacer daño a los demás. La Casa de Kheperu no pretende ser una religión y reniega también del vampirismo, en tanto que este posee claras connotaciones negativas: “Verás que en algunas partes se refieren a nosotros como ‘vampiros’, pero nos denominamos a nosotros mismos ‘kheprianos’, que para nosotros significa que somos espíritus inmortales, buscadores de sabiduría, catalizadores, maestros y estudiantes eternos”. En una línea parecida, aunque orgullosa del término “vampiro”, cabría situar a la Iglesia del Vampiro, que preconiza el vampirismo bioenergético y que no se presenta como secta o religión organizada, sino como organización investigadora y fuente de recursos para sus seguidores. No cabe duda de que hay una religión vampírica para cada vampiro, pero tampoco de que en los últimos años estas se han aproximado cada vez más a la brujería wicca y al neopaganismo; resultado, quizá, de que el vampiro haya pasado de ser un mito masculino a formar parte del universo femenino de las adoradoras de la Diosa. En una obra de recargado erotismo sadomasoquista como El descendiente de la oscuridad (La Factoría de Ideas), de Nancy Kilpatrick,
podemos asistir a toda una ceremonia de iniciación vampírica que posee los rasgos propios de un rito wiccano.
miércoles, 3 de octubre de 2018
Sombra
Edgar allan poe
(Salmo de David, XXIII)
